De pequeños, de niños, nos van contando historias o cosas para que la vida sea más dulce y agradable. Desde los Reyes Magos hasta el ratoncito Pérez, desde la cigüeña para los hermanitos, hasta los angeles jugando a los bolos para las tormentas. Lo que pasa es que no acostumbran a abrirnos los ojos a la realidad cuando vamos siendo más conscientes de ella. En muchos casos, es un amigo, un hermano,… el que ejerce de amigo del diablo para quitarte esa venda de los ojos. Otras muchas veces es el propio aprendizaje el que te las enseña. Y ¿que pasa con esas otras tantas de las que nadie te dice nada?

conchas
Yo de pequeña pensaba que íbamos a acabar explotando porque no parábamos de comer y comer y comer… y claro… Por supuesto, alguna clase de anatomía me demostró como bien intuía que todo lo que entra sale, aunque no sea con el mismo formato jajá.
Otra de mis inquietudes obviamente incitada por mi falta de conocimiento, era el funcionamiento de un coche… Si a esto les sumas el auto de Pedro Picapiedra, impulsado única y exclusivamente con sus dos piernas entonces mi ignorancia aumentaba considerablemente… ¿como se podía subir una cuesta en coche? ¿Tenia que levantar fuertemente el volante para que cogiera inclinación? jajá.

Cada vez que cuento estas cosas me toman por “vete tú a saber” pero son mis recuerdos de cuando mi mente empezaba a fluir y las cosas no encajaban en ella.
Pero a lo que voy, que me desvío. En el caso del coche probablemente fueran los conocimientos de física los que me abrieron los ojos… pero hay infinidad de cosas que no nos aclaran cuando dejamos de ser niños, un ejemplo: las caracolas o conchas de mar y como se oye en su interior las olas. Madre mía ¿en serio? ¿el mar en una cosa tan pequeña?¿y nos lo creemos?. Jajaja, será que soy poco curiosa o que no me había vuelto a acordar de ello hasta ayer cuando en el curro, con un compañero empezamos a hacer el chorra… se oye el mar jajá y una serie de chorradas varias, fruto del cansancio de un lunes. Y claro, al final, eso hizo que despertará mi curiosidad… Que sepais que en realidad no deja de ser una cavidad resonante y por tanto lo que ocurre es que el resto de sonidos rebotan en su interior haciendo ruido. Un ruido similar (aunque solo sea por sugestión) al de las olas del mar.

Así que si teneis alguna inquietud más, alguna cosa de este tipo, que como a mi, se os habia quedado en el tintero… os animo a que lo busqueis en mister google, jajaja.

¡Feliz martes!

 

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