Sabes de esas veces que ¿te etiquetan? Y no me refiera a esas primeras impresiones que como no le entres a alguien por los ojos olvídate. Me refiero a tu gente, a la gente del día a día, a tus amigos. A todos esos que simplemente por haber estudiado informática ya te piden que les formatees el ordenador, y poco tiene que ver lo que haces con eso. A esos que simplemente por ser mujer te excluyen de todos los temas referentes a los deportes y/o el fútbol. A esos que porque tengas un blog donde hablas (o lo intentas) de moda y tendencias solo cuentan contigo para ir de compras u opinar sobre ello. A esos que a pesar de conocerte desde hace tiempo, apenas indagan más allá de esa primera capa…

Supongo que ocurre en todas partes. Al final parece que escoges un rol en el grupo y no puedes cambiarlo, o no quieres, que ¡ojo!, a veces no interesa, te escondes detrás de él y listo pero otras veces, que no cuenten contigo para algo y que como excusa digan.. Es que yo creía que tú… pues duele…

Es cierto que una persona puede tener sus confidentes (por decirlo de alguna manera) para determinados temas. El amig@ con el que puedes hablas del trabajo, el amig@ al que le puedes contar tus confidencias más secretas, y el amig@ con el que cuentas simplemente para estar, sin preguntas. Cada uno por su forma de ser te aporta en ese momento lo que necesitas para volver a tu zona de confort, pero tampoco me estoy refiriendo a eso…

No sé, si cada uno se busca su etiqueta o una vez puesta, apaga y vámonos pero una cosa es cierta, una vez que te han etiquetado… es difícil salir de eso..y como reza la expresión, mata un perro y te llamaran mataperros…

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Sabéis que de vez en cuando me gusta abrir la caja de pandora y divagar, probablemente nadie sea capaz de entender lo que digo y mucho menos lo que quiero decir jajaja, pero ¡ala!, yo… ya lo he dicho.  😉
¡Feliz martes!

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